EVA PERÓN dice, desde el Cielo "VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES" Aunque la muerte me tiene presa entre sus cerrazones Yo volveré de la muerte, volveré y seré millones. Yo he de volver, como el día, para que el amor no muera, con Perón en mi bandera, con el pueblo en mi alegría. ¿Qué pasó en la tierra mía desgarrada de aflicciones? ¿Por qué están las ilusiones quebradas de mis hermanos? Cuando se junten sus manos volveré y seré millones. Pido un lugar en tu pecho y aunque lo tengo ya sé que me das lo que se ve: sólo un corazón deshecho. ¡Tanto es el mal que te han hecho, mi pueblo, con sus traiciones, que claman los corazones y me llaman y ya voy, desde la muerte en que estoy presa entre sus cerrazones. Tantos rostros, tanta pena, tanta espiga de dolor y la vida alrededor con su cepo de condena. Ya tu suerte me enajena, pueblo mío, y me sostiene sólo el amor con que viene tu llamado hasta mi ausencia; yo...
... si ahora se tropieza el inglés a cada vuelta de cada esquina, luego llegará el caso de que nos echen de nuestras casas, como se dice que está sucediendo en el Janeiro ... es un error que la baratura sea benéfica a la patria. No lo es cuando ésta procede de la ruina del comercio ... Los ingleses no traerán casas hechas porque no caben en sus buques, pero traerán botas, zapatos ropa hecha, clavos, herraduras, alcayatas, rejas, argollas frenos, espuelas, estribos y hasta mucha parte de carpintería y ¿qué les quedará entonces a nuestros artesanos? ... arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud innumerable de hombres y mujeres que se mantienen con sus hilados y tejidos, en forma que dondequiera que se mire no será más que desolación y miseria. (Manuel Yañiz, 4 de septiembre de 1809 en el Consulado de Buenos Aires)
Mario Wainfeld UNIDOS 11 / 1986 El viejo tema de los fines y los medios existió siempre en la política y adquirió status científico cuando Maquiavelo sistematizó lo que Medicis y Borgias hacían de pálpito. . . . La tarea de asaltar el palacio de Invierno incluye necesariamente la discusión de cómo hacerlo. Si entramos de la mano de asesinos o ladrones, no nos extrañe si matan a los siervos o se roban los cortinados. Si entramos con mercaderes no nos sorprendamos s lo alquilan como salón de baile. No es lúcido llevar violentos donde se concentra la fuerza; vanidosos donde está el prestigio y comerciantes donde están las riquezas . . . . . . Las palabras son También hechos. El político es lo que va diciendo. El discurso condiciona al orador y constituye parte de su ser. No es una herramienta ajena al personaje de la que puede desprenderse un buen día.
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