... si ahora se tropieza el inglés a cada vuelta de cada esquina, luego llegará el caso de que nos echen de nuestras casas, como se dice que está sucediendo en el Janeiro ... es un error que la baratura sea benéfica a la patria. No lo es cuando ésta procede de la ruina del comercio ... Los ingleses no traerán casas hechas porque no caben en sus buques, pero traerán botas, zapatos ropa hecha, clavos, herraduras, alcayatas, rejas, argollas frenos, espuelas, estribos y hasta mucha parte de carpintería y ¿qué les quedará entonces a nuestros artesanos? ... arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud innumerable de hombres y mujeres que se mantienen con sus hilados y tejidos, en forma que dondequiera que se mire no será más que desolación y miseria. (Manuel Yañiz, 4 de septiembre de 1809 en el Consulado de Buenos Aires)
Esa noche, mientras Martín deambulaba por la ribera empezó a llover después de largos, ambiguos y contradictorios preparativos. En medio de continuos relámpagos comenzaron a caer alguna gotas, vacilantemente, tanto como para dividir a los porteños –sostenía Bruno- en esos dos bandos que siempre se forman en los días bochornosos de verano; los que, con la expresión escéptica y amarga que ya tienen medio estereotipada por la historia de cincuenta años, afirman que nad a pasará, que las imponentes nubes terminarán por disolverse y que el calor del día siguiente será aún peor y mucho más húmedo; y los que, esperanzados y candorosos, aquellos a quienes les basta un invierno para olvidar el agobio de esos días atroces, sostienen que “esas nubes darán agua esta misma noche” o, en el peor de los casos, “no pasará de mañana”. Bandos tan irreductibles y tan apriorísticos como los que sostienen que “este país está liquidado” y los que dicen que “saldremos adelante porque siempre aquí hay g...
Mario Wainfeld UNIDOS 11 / 1986 El viejo tema de los fines y los medios existió siempre en la política y adquirió status científico cuando Maquiavelo sistematizó lo que Medicis y Borgias hacían de pálpito. . . . La tarea de asaltar el palacio de Invierno incluye necesariamente la discusión de cómo hacerlo. Si entramos de la mano de asesinos o ladrones, no nos extrañe si matan a los siervos o se roban los cortinados. Si entramos con mercaderes no nos sorprendamos s lo alquilan como salón de baile. No es lúcido llevar violentos donde se concentra la fuerza; vanidosos donde está el prestigio y comerciantes donde están las riquezas . . . . . . Las palabras son También hechos. El político es lo que va diciendo. El discurso condiciona al orador y constituye parte de su ser. No es una herramienta ajena al personaje de la que puede desprenderse un buen día.
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