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¡Embustero! - Isaac Asimov

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  Alfred Lanning encendió cuidadosamente el cigarro, pero las puntas de los dedos le temblaban ligeramente. Sus cejas grises se juntaban mientras iba hablando entre bocanadas de humo. —Que lee el pensamiento…, no queda la menor duda de eso. Pero, ¿por qué? —dijo, mirando al matemático Peter Bogert. Bogert echó atrás su negro cabello con las dos manos. —Éste fue el trigésimo cuarto modelo RB que sacamos, Lenning. Todos los demás eran estrictamente ortodoxos. El tercer hombre que había con ellos en la mesa frunció el ceño. Milton Ashe era el empleado más joven de la «U. S. Robots & Mechanical Men Inc.», y estaba orgulloso de su puesto. —Escuche, Bogert, no hubo el menor error en el montaje, desde el principio hasta el fin. Esto puedo garantizarlo. Los labios gruesos de Bogert esbozaron una sonrisa protectora. —¿De veras? Si puede usted responder de la operación entera de montaje, recomendaré su ascenso. Contando exactamente, la manufactura de un solo ejemplar de cerebro positróni...